The 2010 Iams Review: Care for Women with Prior PreTerm Birth Jay D. Iams, MD; Vincenzo Berghells, MD. Care for women with prior preterm birth. American Journal of Obstetrics & Gynecology. August 2010;203(3):89-100 This is an extremely informative article on preterm birth, an issue that complicates I in 8 pregnancies in the U.S.A. Because of associated morbidity and expense, preterm birth is of intense interest to the medical community. The major author is Jay D. Iams, MD, MFM, Professor and Vice Chair of OSU Dept of ObGyn. We certainly commend this article to your study. An Iam’s observation of particular interest to both doctors and their patients is the following: “Contrary to common belief, population-based studies,[34-36] have found that elective pregnancy terminations in the first and second trimesters are associated with a very small but apparently real increase in the risk of subsequent spontaneous preterm birth (PTB).[37]” We applaud his statement. Most high profile American writers won’t breathe such a thing. Allow us to mention 3 points in regard to his observations: 1. “contrary to common belief…..’ There are currently 114 studies in the literature all showing a statistically significant association between induced abortion and subsequent preterm birth. And just about none to the contrary. Why then would this association be “contrary to common belief??” Because the association is systematically ignored or severely downplayed by the established authorities in our country. It is not mentioned under complications of induced abortion in any ACOG literature we know of. It is not generally taught. It is denied by default. Maybe that is why it is “contrary to common belief……” Obviously 114 articles should carry some weight, even to the willfully blind. 2. “…terminations….are associated with a very small but apparently real increase in the risk of subsequent spontaneous preterm birth (PTB).” Here he references the 2009 BJOG Shaw article, which found a 1.36 RR (36% increase) for PTB with a previous induced abortion. He calls this a “very small” increase. Remember the WHI study of 2003 that showed a RR of 1.3 for breast cancer in HRT users. 1.3 RR was NOT considered “very small”—in fact, it turned the HRT world upside down, so significant was it deemed to be! But here 1.36 RR Is called “very small” — We find that strange. Additionally, 50% of women have more than one abortion, and the literature finds the PTB risk ratio for them goes to 1.6 to 1.9., that is a 60% to 90% increase in PTB is subsequent pregnancies for half the women involved. 3. Finally, in the abstract, Dr. Iams notes: . “African American women have rates of recurrent preterm birth that are nearly twice that of women of other backgrounds.” He hazards no guess as to why. African-American women have an induced abortion rate 3X that of other American women. Might THAT factor into their 2X increased rate of PTB?? Or into their 3X increased rate of “very” preterm birth (a fact established by the IOM Report)? And it is of note that the IOM Report noting 3X increased rate remained after adjustment for socio-economic status, and cigarette and alcholol use. Yet the medical establishment refuses to consider that abortion might be the “unknown” variable. Prematurity carries certain severe risks. Preemies under 32 weeks have a Cerebral Palsy rates 55 times higher that the rates for a term baby. Ignoring the vast literature evidence of the association of induced abortion and subsequent preterm birth is certainly not in the best interest of women considering having an induced abortion, or of their children to be yet born. El estudio Iams, llevado a cabo en 2010: Cuidado de Mujeres con previos partos prematuros. Dr. Jay D. Iams; Dr. Vincenzo Berghells. Cuidado de mujeres con previos partos prematuros. Revista Norteamericana de Obstetricia y Ginecología. Agosto 2010; 203 (3):89-100. Este es un artículo extremadamente informativo en referencia al parto prematuro, un asunto que complica 1 de cada 8 embarazos en los Estados Unidos de Norteamérica. Dada la morbilidad así como los costos asociados con éste, el tema del parto prematuro es de gran interés para la comunidad médica. El autor más importante es el Dr. Jay D. Iams, especialista en Medicina Maternal-Fetal, Profesor y Vicepresidente del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Universidad Estatal de Ohio. Nosotros ciertamente recomendamos este artículo para su estudio: Una observación del Dr. Iam que es de particular interés tanto para doctores como para sus pacientes es la siguiente: “Contrariamente a la creencia común, estudios de población, (34-36) han mostrado que terminaciones electivas al embarazo en el primer y segundo trimestres están relacionadas con un muy pequeño pero aparentemente muy real aumento en el riesgo de nacimiento prematuro espontáneo. (37)” Nosotros aplaudimos esta afirmación. La mayoría de los autores Norteamericanos ni siquiera dirían una sola palabra semejante. Permítanos mencionar tres puntos en referencia a estas observaciones: 1. “contrariamente a la creencia común…” Hay actualmente 114 estudios en la literatura médica que estadísticamente muestran una significativa relación entre el aborto inducido y subsiguiente parto prematuro. Y prácticamente ninguno que indique lo contrario. ¿Por qué entonces sería esta relación “contraria a la creencia común??” Porque esta relación es sistemáticamente ignorada o severamente minimizada por las autoridades médicas establecidas en nuestro país. Hasta donde sabemos, no se le menciona dentro de las complicaciones de un aborto inducido en ninguna de la documentación del Congreso Norteamericano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG por sus siglas en inglés). No es algo que se instruya. Se le niega por omisión. Posiblemente por eso es por lo que es “contrario a la creencia común…” Obviamente 114 artículos deberían representar tener cierto peso, aún para aquel que no quiere ver. 2. “… terminaciones… están relacionadas con un pequeño pero aparentemente muy real aumento en el riesgo de un subsiguiente nacimiento prematuro espontáneo”. Aquí el Dr. Iams hace referencia al artículo de Shaw publicado en 2009 en la Revista Internacional de Obstetricia y Ginecología (BJOG por sus siglas en inglés). Dicho artículo encontró un riesgo relativo de 1.36 (36% de aumento) de nacimiento prematuro con un previo aborto inducido. El le llama un “muy pequeño” aumento. Recuerde que el estudio realizado en 2003 por el Instituto de Salud de la Mujer (WHI por sus siglas en inglés) que mostró un riesgo relativo de 1.3 de cáncer en el seno en casos de mujeres que usan Terapia de Reemplazo de Hormonas. Un riesgo relativo de 1.33 NO era considerado “muy pequeño”- de hecho revolucionó el mundo de la Terapia de Reemplazo Hormonal, ¡Así de significativo se consideró! Pero en este caso, a un riesgo relativo de 1.36 se le llama “muy pequeño”. A nosotros esto nos parece extraño. Aparte, el 50% de las mujeres tienen más de un aborto, y la literatura médica encuentra que el riesgo de nacimiento prematuro para ellas se eleva de un 1.6 a 1.9, esto es un 60% a 90% de aumento en subsiguientes embarazos para la mitad de las mujeres involucradas. 3. Finalmente, en el resumen, el Dr. Iams resalta: “Las mujeres afroamericanas tienen índices de partos prematuros recurrentes que son casi el doble que el de las mujeres de otros orígenes.” No se arriesga a adivinar el porqué. Las mujeres afroamericanas tienen un índice de abortos inducidos tres veces mayor al de otras mujeres norteamericanas. ¿Será ESE un factor en el aumento en su índice, dos veces mayor de nacimientos prematuros, o tres veces mayor de nacimientos “muy” prematuros?? Y es también de notar que el Reporte del Instituto de la Medicina (IOM por sus siglas en inglés) en el que se señala que este último índice permaneció igual aún después del ajuste por estatus socioeconómico, así como del uso de tabaco y alcohol. Aún así, las autoridades médicas establecidas se rehúsan a considerar que el aborto podría ser una variable “desconocida”. Los nacimientos prematuros tienen severos riesgos. Los bebés prematuros de menos de 32 semanas de gestación tienen indices 55 veces mayor de parálisis cerebralque los bebés que nacen en el término normal del embarazo. El ignorar la vasta evidencia que hay en la literatura médica acerca de la relación entre el aborto inducido y embarazos prematuros subsiguientes ciertamente no es en el mayor beneficio de las mujeres que están considerando la posibilidad de recurrir a un aborto inducido, como tampoco de sus hijos que están aún por nacer.