AFRICAN-AMERICAN WOMEN, PRETERM BIRTH, AND ABORTION WHAT IS THE ASSOCIATION? The huge increase in preterm birth in the United States (30% increase since 1981) is a major public health concern, both from the standpoint of infant morbidity/mortality (it is the leading cause of infant mortality and morbidity), and from the standpoint of the immense cost burden this problem places on the health care system. Three years ago, the ACOG, partnering with the March of Dimes, began a nationwide campaign to examine the causes and find remedial action for this very troubling pregnancy outcome. The most recent and complete commentary on the preterm birth dilemma is found in the Institute of Medicine’s newly published (National Academy of Science Press, July 06) 570 page resource book entitled ‘” Preterm Birth: Causes, Consequences, and Prevention.” This report has been applauded by ACOG, SART, and ASRM as an exceptional work on this adverse pregnancy result. ACOG is a co-sponsor of this work. If one looks very carefully, one will find a reference to induced abortion as a risk factor. The single reference will be found in the Appendix, on page 517-18, where abortion is noted as an “immutable” risk factor (meaning, once this pregnancy has started, there is no intervention to correct for the increased risk.) Obviously, the risk is totally avoidable, if the woman, given adequate informed consent prior to the aborted pregnancy, would choose NOT to have an abortion. This is not new information. Over 59 previous epidemiological studies attest to this association, including the recent prospective studies in Europe (Epipage and Europop studies). The literature notwithstanding, the ACOG has positioned itself with a categorical denial of this association, both in their 2006 Compendium of Selected Publications (ACOG Practice Bulletin #26), and in their 2005 Amicus Brief for the 2006 Supreme Court case (Ayotte vs Planned Parenthood of New England.) (Note: Practice Bulletin #26 was replaced in Oct, 2006 with Practice Bulletin #67, which does not repeat this misinformation. However, neither is there correction of this misinformation in any ACOG literature we have seen to date.) The ACOG finds itself in the untenable situation of both denying and validating (as co-sponsor of the IOM report) this complication of induced abortion. What has this to do with African-American women and PTB and abortion?? Quite a lot. Consider the following information taken from the IOM report: “African-American women deliver their infants before 37 weeks of gestation twice as often as women of other races, and deliver their infants before 32 weeks of gestation three times as often as white women. . .” “Findings related to SES (socioeconomic status) suggest that the disparities in the rates of preterm birth between African-American and white women persist after attempts to adjust for socioeconomic differences (Collins and David, 1997; McGrady, 1992; Shiono, 1997; Schoendorf, 1992).” “Other behavioral and social differences between African-American and white women have been evaluated as potential causes of the disparity in preterm birth rates. Proportionately fewer African-American women smoke cigarettes (Lu, 2005; Beck et al., 2002; Ebraham, 2000)and their rate of use of drugs and alcohol is no higher than white women’s (Serdula 1991).” Isn’t it interesting that preterm birth rates remain increased for African-Americans after socio-economic-behavioral factors are controlled for? Further, smoking, which has been associated with preterm birth, is less in the African-American pregnant population. The recent European prospective studies demonstrated a stronger association of induced abortion with ‘very” ( It is true that none of this establishes with certainty a specific cause–and-effect relationship as of yet, but shouldn’t this at least raise some intellectual research curiosity among those who, day-in and day-out, study this problem? The IOM document repeatedly says that there are multiple and overlapping factors involved in the etiology of preterm birth. The writers spend a lot of time exploring things like environmental tobacco exposure, lead exposure, maternal stress/anxiety and so forth—-all things which are in some ways harder to assess scientifically for a relationship to preterm birth than it would be to assess for induced abortion relationship to preterm birth. Yet IOM never brings up induced abortion, for which there is a substantial body of literature attesting its relation to preterm birth. Induced abortion affects probably as many women of reproductive age as tobacco use does in this country, and probably many more woman than are affected by lead exposure– yet the IOM report does not even bring abortion up for discussion. Abortion is relegated to a single notation in the appendix. AAPLOG believes the abortion association with PTB warrants a full discussion.

Mujeres Afroamericanas, nacimiento prematuro y aborto. ¿Cuál es la relación? El gran aumento en los nacimientos prematuros en los Estados Unidos (un 30% de incremento desde 1981) es una de las mayores preocupaciones en el campo de la salud pública, tanto del punto de vista de la mortalidad/enfermedad infantil ( esta es una de las más importantes causas de enfermedad y mortalidad infantil), como del punto de vista del enorme costo económico que este problema impone en el sistema médico. Hace tres años, el Congreso Norteamericano de Obstetras y Ginecólogos, (ACOG por sus siglas en inglés) en asociación con la Fundación ‘March of Dimes’, comenzó una campaña a nivel nacional con el fin de examinar las causas y encontrar un remedio para este desenlace tan preocupante que se da en algunos embarazos. El más reciente y completo análisis acerca del dilema de los partos prematuros se encuentra en libro de consulta de 570 páginas publicado por el Instituto de la Medicina ( Editorial de la Academia Nacional de Ciencias. Julio de 2006) titulado: “Nacimientos Prematuros: Causas, Consecuencias, y Prevención”. Este reporte ha sido aplaudido por asociaciones tales como el Congreso Norteamericano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG por sus siglas en Inglés), la Sociedad de Tecnologia Reporductiva Asistida (SART por sus siglas en Inglés) y la Sociedad Norteamericana para la Medicina Reporductiva (ASRM por sus siglas en Inglés) como un trabajo excepcional acerca de este desenclace adverso en ciertos embarazos. El ACOG es copatrocinador de esta labor. Si uno observa cuidadosamente, se puede encontrar una referencia al aborto inducido como factor de riesgo. La única referencia puede encontrarse en las páginas 517 y 518, donde se observa al aborto como factor de riesgo “inmutable” ( lo cuál significa que, una vez comenzado el embarazo, no puede haber intervención para corregir el aumento de riesgo). Obviamente, el riesgo es totalmente evitable, si la mujer, dada la adecuada información previa al embarazo abortado, escogiera NO tener un aborto. Esta información no es nueva. Más de 59 estudios epidemiológicos avalan esta relación, incluyendo los recientes estudios realizados en Europa (Epipage y Europop). A pesar de existir toda esta documentación, el Congreso Norteamericano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) ha colocado su postura en una negativa categórica a que exista esta relación, tanto en su Compendio de Publicaciones Seleccionadas de 2006 (Boletín del ACOG # 26) y en el expediente presentado ante la Suprema Corte (Amicus Curiae) en el 2005 para el caso Ayotte vs. Paternidad Planificada de Nueva Inglaterra (Planned Parenthood of New England). Nótese que el Boletín #26 fué reemplazado en Octubre de 2006 con el Boletín #67, el cuál no repite esta desinformación. Sin embargo, no hay corrección al respecto en ninguna documentación del ACOG que hasta ahora hayamos visto). Así pués, el ACOG se encuentra en la insostenible situación tanto de negar como de validar, (como copatrocinador del reporte del Instituto de la Medicina (IOM por sus siglas en inglés), esta complicación del aborto inducido ¿Qué tiene esto que ver con los casos de partos prematuros y aborto en mujeres afroamericana? Bastante. Consideremos la siguiente información obtendia del reporte del IOM: “Las mujeres afroamericanas dan a luz bebés antes de las 37 semanas de gestación en proporción doble a las mujeres de otras razas, y dan a luz bebés antes de las 32 semanas de gestación en proporción triple a las mujeres de raza blanca…” “Hallazgos relacionados con el estatus socioeconómico sugieren que las disparidades en los índices de partos prematuros entre mujeres afroamericanas y mujeres blancas persisten aún después de intentos por ajustar las diferencias (Collins y David, 1997; McGrady, 1992; Shiono, 1997; Schoendorf, 1992).” “Otras diferencias sociales y de conducta entre mujeres afroamericanas y mujeres de raza blanca han sido evaluadas como posibles causas de la disparidad en los índices de partos prematuros. Proporcionalmente, menos mujeres afroamericanas fuman cigarrillos (Lu, 2005; Beck y otros, 2002; Ebrahan, 2000) y el índice de uso de drogas y alcohol no es mayor que el de mujeres de raza blanca (Serdula, 1991).” ¿No es interesante que los índices de partos prematuros continúan en aumento en el caso de mujeres afroamericanas aún después de que factores socioeconómicos y de conducta han sido controlados? Aún más, el fumar cigarrillos, lo cuál ha sido relacionado con el parto prematuro, es menor entre la población de mujeres afroamericanas embarazadas. Los recientes estudios exploratorios llevados a cabo en Europa demostraron una más fuerte relación entre el aborto inducido y los partos “muy” prematuros ( a menos de 32 semanas de gestación), comparados con nacimentos prematuros en general (al igual que hacen muchos de los estudios previos). Estadísticas a nivel nacional establecen el hecho de que las mujeres de color tienen un índice del triple de abortos inducidos comparado con mujeres de otras razas. Y las mujeres afroamericanas tienen también un índice del triple de partos “muy” prematuros. Factores socioeconómicos y de conducta no justifican la diferencia. Probablemente el ACOG debería compartir estos descubrimientos del IOM con la agrupación “March of Dimes” quienes por su parte, podrían compartirlos con las mujeres a quiénes está tratando de ayudar, con el fin de prevenir este difícil final de su embarazo. (La palabra ‘aborto’ no aparece en ninguna de las publicaciones de “March of Dimes” en relación con el parto prematuro. Es cierto que nada de esto establece aún con certeza una específica relación de causa y efecto pero, ¿No debería por lo menos hacer que surja cierta curiosidad por la investigación intelectual entre aquellos que diariamente estudian este problema? El documento del Instituto de la Medicina (IOM) repetidamente menciona que hay múltiples y coincidentes factores involucrados en el orígen y las causas de los nacimientos prematuros. Los que lo escriben pasan mucho tiempo explorando asuntos como el que la madre esté expuesta al tabaco en el medio ambiente, o expuesta al plomo, o que tenga estrés o ansiedad. Todas estas cosas, que son de alguna manera más difíciles de evaluar científicamente en su relación con el parto prematuro que la relación del aborto inducido con el mismo. Aún así, el IOM nunca lo incluye, a pesar de la importante cantidad de documentación que avala dicha relación. El aborto inducido probablemente afecta a la misma cantidad de mujeres en edad reproductiva que el uso del tabaco, y es muy posible que afecte a un mayor número de mujeres que las que estén expuestas al plomo. Aún así, el IOM ni siquiera menciona el aborto como tema de discusión. El aborto está relegado a una sola anotación en el apéndice. Nuestra asociación cree que la relación entre el aborto y el parto prematuro justifica una amplia discusión.